Language in Danger Andrew Dalby
Columbia University Press, 2003
Cada dos semanas el mundo pierde una lengua indígena más. Con una evolución de cientos o incluso miles de años, los diferentes dialectos son muy complejos y extremadamente maleables, pero también son más frágiles y corren más peligro de lo que pensamos. De las cerca de 5.000 lenguas del mundo de hoy en día, Andrew Dalby prevé que la mitad se perderán en el transcurso de este siglo. ¿En que nos afectará esta extinción? ¿Cabe la posibilidad de que la humanidad se convierta en una especie monolingüe? ¿Debe importarnos?
Language in Danger es una perturbadora investigación histórica sobre la desaparición de las lenguas y las consecuencias de ello que deberán afrontar las generaciones futuras. Tanto al describir los efectos del desplazamiento latino de lenguas nativas a consecuencia de la expansión imperial de Roma, como la agresiva exterminación de cientos de lenguas indígenas norteamericanas mediante una política brutal para forzar a los nativos americanos a aprender inglés, Dalby revela que la extinción lingüística se ha producido tradicionalmente como resultado de la desigualdad económica, la opresión política e incluso el genocidio. Al situar en esta perspectiva histórica el incierto destino de cientos de culturas de bolsillo —culturas cuyas lenguas están en peligro por amenazas menos obvias, como las fuerzas económicas multinacionales, la inmigración, el nacionalismo y las telecomunicaciones globales—, Language in Danger habla alto contra el progresivo enmudecimiento de las voces irremplazables de nuestro mundo.
Más que un desapasionado informe de la agonía de la diversidad lingüística, Language in Danger explica por qué la humanidad debe proteger sus voces múltiples y únicas. Puesto que todas las lenguas representan diferentes formas de percibir, proyectar y clasificar el mundo, actúan como depositarias de tradiciones culturales y de conocimientos ancestrales. La tendencia progresiva a la estandarización lingüística —por ejemplo, la designación política del idioma nacional— amenaza la existencia de las culturas y costumbres étnicas más marginales y deja sólo a unas cuantas lenguas dominantes. Los lenguajes resultantes pierden flexibilidad, matices y fantasía a medida que ceden ante la homogeneización. Dalby arguye que la humanidad necesidad la variedad lingüística no sólo para comunicar sino para sustentar y afinar nuestra percepción del mundo. Las palabras no se inventan porque sí: nuestra creatividad e inteligencia dependen, en gran medida, de otras lenguas y modos alternativos de interpretar el mundo. Cuando las lenguas se mezclan toman prestado y prestan, y esta convergencia cataliza la imaginación humana, transformándonos en seres más inteligentes y adaptables.