Los defaka, llamados también afakani, son un exiguo grupo étnico de la Nigeria suroccidental. En efecto, Nigeria es uno de los lugares donde se condensan un mayor número de los lenguajes existentes, puesto que tiene más de 515. Las dimensiones de la comunidad que habla este idioma giraba hace unos años en torno a las mil unidades (1.992), pero el dato actualizado hace suponer que hoy no sean más que una quinta parte. Viven en la parte oriental del delta del Níger; la mayoría localizados en el barrio de Afakani de la ciudad de Nkoroo. Otra parte vive en la isla de Iwoma Nkoro, cerca de Kono. Sus «convecinos» son, además de los nkoroo (con los que tienen las relaciones más serenas), los ogoni y los obolo. El defaka ha entrado en fase de peligro a raíz de la contaminación con el lenguaje nkoroo.
El área de Iselema es el epicentro de la cultura defaka. Sucesivamente la tribu migró hacia la región oriental del delta del Níger, donde vivieron en estrecho contacto con la población de los abuloma, en el territorio de Okrika. Luego tuvieron contactos con otras tribus, como los udekama, al atravesar varias zonas limítrofes hasta establecerse en Olomama Nkoroo y finalmente en Nkoroo. Fue esta estrecha vecindad con los nkoroo la que erosionó en parte el lenguaje defaka: paradójicamente, son de hecho las buenas relaciones con esta población las que han conllevado que la cultura defaka, en realidad muy parecida a la nkoroo, quedara absorbida y que los niños comenzaran a criarse hablando el idioma nkoroo como primera lengua. Otra lengua que acorrala el defaka es el ibo, considerado todavía hoy como la lengua de la escolarización y de las transacciones comerciales, en contacto con el idioma desde hace cerca de 300 años.
Las contaminaciones, sea en la isla de Iwoma o en Nkoroo, han sido inevitables y se ha formado naturalmente una jerarquía de las tres lenguas que ha terminado por penalizar al defaka. Actualmente hay cerca de 200 individuos que siguen expresándose en esta lengua y todos ellos en el seno de las relaciones familiares.
El factor que más está influyendo en su destino es el petróleo: la economía fuertemente orientada en torno a este recurso, característico del delta del Níger, ha trastornado su equilibrio ecológico y antropológico.
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