Es un lenguaje hablado por los aborígenes australianos del noreste de la región del Queensland. Es hoy en día una lengua desahuciada, destinada a la extinción, por cuanto la utilizan en su forma originaria poquísimos individuos. En 2001 se estimaba que los hablantes del idioma tradicional eran cinco (fuente: Wikipedia), con una edad superior a los 60 años. Según los estudiosos, existe una ulterior minoría de individuos más jóvenes, de edades comprendidas entre los 34 y 59 años, que habla sin embargo un dyirbal simplificado y ha perdido parte de los términos tradicionales sustituyéndolos por palabras inglesas, que sin embargo no traducen exactamente el significado original (Ethnologue estima por su parte que existen entre 40 y 50 hablantes).
La característica más interesante de esta lengua es la clasificación de los sustantivos, que se subdividen en clases dependientes de una base semántica, del conocimiento de los mitos tradicionales y de las creencias culturales.
Las clases en el dyirbal antiguo son cuatro y prevén que cada sustantivo vaya precedido de un clasificador que informe de la categoría a la que éste pertenece y, esquemáticamente son:
Clase I, o bayi: los hombres, gran parte de los animales y la luna.
Clase II, o balan: las mujeres, algunos animales, como por ejemplo las aves, el fuego, el agua, el sol y las estrellas.
Clase III, o balam: todos los frutos comestibles y las plantas sobre los que crecen, la miel y los cigarrillos.
Clase IV, o bala: todo lo que no entra en las demás clases, como las partes del cuerpo, la carne, los insectos, los árboles y las piedras.
En el dyirbal existe una regla según la cual todo lo que está asociado a la entidad de una categoría pertenece a la misma clase. Los peces, por ejemplo, forman parte de la Clase I, junto a los hombres, y ahí confluyen palabras como arpón o sedal al estar asociadas a los peces. Para entender por qué las aves, en tanto que animales, no se colocan en la Clase I sino en la II basta saber que es creencia del pueblo dyirbal que todos los volátiles son espíritus de mujeres muertas y, como tales, son asignados a la categoría femenina. De la misma manera, para entender la atribución del sol y de la luna a dos categorías distintas es indispensable saber que en la mitología local los dos cuerpos celestes son marido (la luna) y mujer (el sol). Existe además un ulterior principio según el cual si algunos miembros de un grupo se diferencian de los demás, en términos de peligrosidad o capacidad de dañar, se sitúan en otra clase. Así, por ejemplo, peces como el pez piedra o el pez aguja, cuyos símiles están colocados en la Clase I, están asignados a la Clase II.
Una particularidad de la lengua dyirbal la constituye la llamada «lengua de las suegras». Para comprender su utilización es necesario tener presente que un individuo tiene completamente prohibido hablar, acercarse o mirar directamente a las suegras, sobrinos, cuñados y cuñadas. Si uno se encontrara en la necesidad de hablar, no ya a este tipo de parientes, sino en su presencia, es necesario recurrir a una forma de lenguaje compleja y especializada que prevé la utilización de los mismos fonemas y de la misma gramática, pero que no comparte ninguna palabra con la lengua común.