| >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> |
Diario de viaje
La Patagonia ha sido siempre una Tierra de las Maravillas que ha marcado la imaginación de los hombres y en particular de los novelistas. Los primeros en escribir sobre ella, en realidad, fueron los aventureros y los exploradores. A éstos —Fernando de Magallanes, pero también Sebald De Weert, George Shelvocke y Thomas Faulkner— les conmovieron sobre todo los habitantes originarios de aquellas regiones, los llamados patagones (ve a Los antiguos patagones). Luego, escribió de ella Charles Darwin, fascinado por aquellas llanuras ilimitadas: «todo lleva a pensar que han permanecido inmutadas durante milenios y que así seguirán en el tiempo». Y finalmente llegaron los escritores. Incluso parece que, para algunos de ellos, afrontar el tema «viaje a la Patagonia» era una especie de etapa obligada, una prueba de fuego para medirse con los predecesores añadiendo algo nuevo a un tema ya contado y recontado muchas veces. Una bajada dantesca a los abismos de un paisaje lunar y de su vacío creativo.
|
 |
|
 |
>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>
|