| >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> |
El idioma salvado de los maoríes
A partir de los años 80, Nueva Zelanda se comprometió a preservar la cultura y la lengua maoríes. Emisoras de radio, sitios web, programas escolares, publicaciones gubernamentales bilingües, cursos de formación para los funcionarios estatales sobre los derechos de este pueblo: los instrumentos utilizados han sido muchos y han servido para revitalizar una identidad amenazada de extinción.
Los maoríes fueron los primeros habitantes de Nueva Zelanda, adonde llegaron con sus canoas adaptadas a la navegación en alta mar; pero con el posterior desembarco de los occidentales comenzaron también los conflictos. En 1840, con el tratado de Waitangi, la reina Victoria aseguró al pueblo aborigen todos los derechos de los ciudadanos británicos. Seguían sin embargo abiertos muchos litigios, hasta que en 1975 no se instituyó un tribunal de justicia pensado específicamente para resolver los contenciosos sobre los derechos y las reivindicaciones indígenas.
Del mismo modo, nacieron iniciativas para restaurar los derechos de esta población aborigen en lo tocante a las tierras y a la pesca. La primera ministra laborista Helen Clark prometió resolver todos los contenciosos vinculados a las tierras de los maoríes antes de 2020. «Los esfuerzos de Nueva Zelanda para buscar la verdad y la reconciliación a través de este proceso no son ajenos a nadie», ha declarado.
Aunque posteriormente, durante la campaña electoral de estos últimos meses para la constitución de un nuevo gobierno, la cuestión racial ha vuelto a estallar en la polémica política.
La idea de reparación es, por otra parte, un concepto muy sentido en la cultura maorí. Tanto, que en los últimos años ha contribuido a plasmar en el país procesos de justicia reparadora que favorecen y a veces sustituyen el concepto «retributivo» típico del sistema judicial occidental. Ha sido por ejemplo un juez maorí quien ha instituido un método —hoy utilizado en muchos tribunales para menores neozelandeses—, según el que la víctima y el acusado (junto a las familias) participan en una reunión con los ancianos de la comunidad en la que se busca alcanzar un acuerdo. Cuyos efectos deberán ser controlados por todos los participantes.
(24/10/2005)
print
|
 |
|
 |
| >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> |
|
 |
|
|
 |
>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>
|
|