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Australia, la revancha de los aborígenes
Es una causa histórica la que se abrió el pasado 11 de octubre en el
tribunal federal de Perth (Australia). Veintiseis mil aborígenes unidos
contra el gobierno. En juego, una zona de casi 200.000 kilómetros
cuadrados, es decir gran parte del estado de Australia Occidental, con
la ciudad de Perth incluida. Los indígenas —guiados por el South West Aboriginal Land and Sea Council (SWALC)— reclaman el derecho tribal de propiedad sobre la que consideran tierra de sus ancestros. Se trata de los descendientes de la tribu de los ngyungar que vivían en esta región mucho antes del desembarco de los europeos en el siglo XIX. Ahora han unido sus fuerzas en una causa colectiva que podría desbancar al Estado, obligándolo a un resarcimiento de muchos millones de dólares.
Para el abogado de los aborígenes, Vance Hughston, el objetivo de la causa es demostrar que existe una continuidad entre los ngyungar de hoy y los de hace dos siglos. «Existe un pueblo ngyungar —sostiene el letrado—; se identifican como ngyungar, hablan el ngyungar». En el banco de los testigos se convocará la historia de la Australia occidental, pruebas y averiguaciones antropológicas, y también las deposiciones de los propios indígenas. De hecho, tras la primera audiencia en Perth, el tribunal efectuará una especia de gira entre las comunidades de la región, deteniéndose en Jurien, Albany y Kellebrin. Por su parte, el Estado esgrimirá otros repertorios históricos, basados en los testimonios dejados por los colonos según los cuales no existiría una real continuidad entre las poblaciones originarias y las actuales. En fin, se dan las premisas para una pugna entre dos historiografías distintas, la indígena y la británica.
Una reivindicación similar no habría sido posible quince años atrás. Los derechos de los indígenas sobre los territorios tribales se afirmaron por primera vez en 1992, cuando una sentencia de un Alto Tribunal de Justicia, el Mabo act, restituyó a Eddi Mabo, un isleño del Estrecho de Torres, las zonas de sus ancestros. Era el final del principio de Terra nullius: Australia había sido declarada «tierra de nadie» por el imperio británico.
(24/10/2005)
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