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La Patagonia y Benetton / Las comunidades aborígenes / Ensueño en Patagonia /
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Benetton pondrá 7500 hectáreas de tierra a disposiciòn del gobierno de la provincia del Chubut / Correspondencia entre Luciano Benetton y Pérez Esquivel /
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Benetton pondrá 7500 hectáreas de tierra a disposiciòn del gobierno de la provincia del Chubut

En los primeros meses de 2006, Benetton pondrá 7500 hectáreas de tierra a disposiciòn del gobierno de la provincia del Chubut en Patagonia (Argentina), con el fin de que sean utilizadas para las necesidades de las poblaciones autóctonas.

Se trata del resultado final de un proceso que ha tenido por protagonistas a una familia y grupos de activistas mapuches, el gobierno argentino, el premio Nobel Pérez Esquivel y la propia Benetton (encarnada principalmente por Luciano Benetton).

La historia se remonta a agosto de 2002, cuando los cónyuges mapuche Atilio Curiñanco y Rosa Nahuelquir ocupan sin autorización 385 hectáreas de terreno situadas en la zona de Santa Rosa –cerca de Esquel-, pertenecientes a la Compañía de Tierras del Sud Argentino (propiedad de Edizioni Holding, financiera de la familia Benetton). Lo cierto es que, tras numerosos intentos de mediación para convencer a la familia de que abandonara la tierra ocupada abusivamente, la Compañía de Tierras del Sud Argentino ha iniciado acciones legales para confirmar la legitimidad de las reivindicaciones propias en relación al terreno en cuestión. La causa –que ha absuelto a los cónyuges Curiñanco de la acusación penal de usurpación, puesto que no se produjeron actos violentos o furtivos en el momento de la ocupación- establece la legitimidad de los títulos de propiedad de esas tierras de parte de la Compañía, confirmando la expropiación de la familia.

El acontecimiento ha sacado a la luz una cuestión espinosa y secular, es decir la de la relación entre comunidades indígenas y territorio argentino. Además ha puesto de manifiesto interpretaciones opuestas del derecho de propiedad y del significado de ser propietario de un lugar: por un lado, la visión «occidental» de la propiedad y de sus titulares, descendiente del Derecho romano y de la economía capitalista; por otro, la cosmovisión mapuche, en la que ser propietario significa ser parte de un territorio, pertenecer a la naturaleza, ser el descendiente de una comunidad que lo habitaba antiguamente.

Es un hecho que desde entonces algunos grupos de activistas mapuches han emprendido una campaña mediática internacional que, además de apuntar hacia Benetton, plantea un gran y antiguo problema: el relativo a la configuración del Estado argentino en el siglo XIX. A fin de cuentas, la cuestión tiene que ver con los derechos de las comunidades indígenas, con su deseo de reparación histórica tras siglos de marginación.

Benetton ha decidido por lo tanto abrir un diálogo sobre estos temas y, también gracias al interés del Premio Nobel argentino Adolfo Pérez Esquivel, en 2004 celebró una reunión con la familia mapuche en Roma, junto al alcalde de la ciudad Walter Veltroni y al propio Esquivel.
El objetivo era alcanzar una solución positiva para todos: la propuesta de Benetton de donar un terreno incluso más extenso que el ocupado por la pareja pero exterior a la propiedad (no aquellas 385 hectáreas originalmente ocupadas, para entendernos) fue rechazada por los cónyuges Curiñanco, quienes sólo aceptarían el lote de Santa Rosa, tierra de sus ancestros.

Si Benetton en tanto que empresa no puede aceptar legitimar una reivindicación semejante en el interior de su propiedad, sí ha decidido sin embargo asumir un papel activo para contribuir a la resolución de estas cuestiones seculares. Con la esperanza de originar un proceso más vasto que involucre también a otros empresarios y al gobierno argentino.

Y ésta es pues la devolución: como ya se ha dicho, Benetton devolverá cerca de 7.500 hectáreas de tierra (situadas a 50 km de Gualjaina y a 150 km de Esquel) al gobierno local de Chubut. El terreno –que se presta tanto para la ganadería como para el cultivo- está dotado de una fuente de agua manantial, que corre 10 km a lo largo del río Chubut. Está además a proximidad de la carretera provincial #12, de una escuela provincial (la escuela #86) y de un parque de producción de energía eólica, que garantiza los servicios fundamentales.

Entretanto Benetton renueva el compromiso propio de empresa que invierte a largo plazo y en el territorio en el que opera. La Compañía de Tierras está en realidad muy lejos de la imagen de latifundista feudal que le ha sido atribuida por los activistas mapuches: sus tierras se dedican a la cría de ovinos y dan trabajo a seiscientas personas, todas de origen local y residentes con sus familias en Patagonia. En cartera existen además otros proyectos: de una actividad de producción forestal sostenible en algunas zonas improductivas de Leleque y El Maiten a la construcción de un matadero para la exportación de la carne ovina y de una curtiduría.


(28/10/2005)

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